FEBRERO DE 1987
Esta obra ha permanecido oculta durante treinta y nueve años. Quizá debería seguir estándolo; nunca se sabe. La realicé siendo un joven ¨de pocos años¨, en enero de 1987, con la intención de presentar mi primera exposición individual, que —gracias a Gonzalo Sánchez, entonces director de Galería 16 de San Sebastián— se celebró en ARCO en febrero de 1987. Son escasas las exposiciones individuales dentro de una feria, y que sea la primera de un artista novel es algo verdaderamente insólito. Aquello decía mucho del espíritu de Gonzalo —mi galerista y, más tarde, amigo— y de su manera de entender el arte y a los artistas.
Se trata de una pintura de carácter figurativo en la que una miscelánea de imágenes invade el lienzo en un evidente horror vacui. Las obras se dividen en dos grupos: unas monocromáticas y otras en color.
Cada cuadro ofrece tres modos de lectura:
Una visión general, desde cierta distancia, donde la amalgama se comprime hasta formar una superficie densa, matérica, inesperadamente abstracta.
Una visión figurativa, cuando el espectador se adentra en el lienzo y descubre, poco a poco, las imágenes entrelazadas.
Una visión narrativa, que surge de las relaciones que empiezan a construirse entre esas imágenes que ocupan toda la superficie.
Por sus características compositivas, esta obra fue el germen de los Cuadros Iguales, que nacerían un año después.
Plágaro
Madrid, 23 de febrero de 2026