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Marina Núñez

18 / Enero / 2012

En esta ocasión, su segunda exposición en Espacio Marzana, presenta obras de reciente producción, infografías y dibujos, la mayoría realizadas específicamente para esta exposición, que exploran diversos tipos de metamorfosis que convierten cráneos humanos en mutantes humanoides.

Las cabezas deformadas, sometidas a fuerzas internas y ajenas que las transfiguran, pueden sugerir experimentos fallidos, malogradas tentativas frankensteinianas, aunque su inconsistencia, su fluidez, no tienen por qué entenderse como un proceso de declive, también pueden evocar cambio y regeneración.

Los rostros se tensan, se disgregan, se rompen, explotan, se derrumban y se yerguen reconvertidos sus rasgos en otros, monstruosos según el canon dominante, excitantes si se plantean como un territorio ignoto capaz de dejar atrás viejas servidumbres. Porque los límites de la piel simbolizan los límites de las personas, pueden verse como representaciones de firmeza y coherencia, pero también como armaduras o camisas de fuerza que nos inmovilizan y asfixian.

Marina Núñez ha expuesto individualmente en centros públicos como el Espacio Uno del Reina Sofía, la sala La Gallera de la Comunidad Valenciana, la Fundación Pilar y Joan Miró en Palma de Mallorca, la Iglesia de Verónicas en Murcia, el Centro de Arte de Salamanca, la Casa de América en Madrid, el Instituto Cervantes en París, La Panera en Lleida, el Musac en León, el Centre del Carme en Valencia o la Sala Rekalde en Bilbao.

Su obra figura en colecciones de varias instituciones, entre las que podemos nombrar el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Artium de Vitoria, el MUSAC de León, el Patio Herreriano de Valladolid, el TEA de Tenerife, la Fundación “La Caixa”, o la Corcoran Gallery of Art de Washington, DC.