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Fermín Moreno

15 / Noviembre / 2013

En Reset sigo en mi reflexión en torno a la pintura, así como en las posibles relaciones que se establecen con otras disciplinas artísticas, trabajando con la hipótesis de producir una expansión del medio en la que la sedimentación pictórica, el feedback de la imagen sintética o la disposición instalativa cobran importancia estructural. La idea es entender el proyecto como un estudio experimental y a la vez como un proyecto expositivo.
 
 Utilizo herramientas que me conducen a la diversidad para la construcción de una pintura compleja.
 
   Para mí, el concepto «pintura compleja» tiene tanto que ver con una técnica compleja como con un mensaje complejo o con la forma de contar una historia compleja. En función de cómo uno haga esto, las pinturas tenderán en una u otra dirección y darán lugar a redes que sugieren diferentes lecturas.
 
  Pienso la pintura de una manera amplia pero a la vez como una actividad específica que no se puede sustraer de las influencias de otras disciplinas, de la evolución tecnológica y del contexto cultural que me obliga a restringir el campo sometiéndolo a mis propias elecciones, a través de un modelo introspectivo, dual y paradójico.
 
 Por eso me interesa como proceso que la pintura actúe como una red compositiva, con una sensibilidad parecida a lo cinemático, pero sin perder la presencia congelada que le es básica. Una imagen en movimiento como la del cine o la de la televisión te llevan a pensar en una línea basada en una composición con diferentes cortes, mientras que mis pinturas son continuidades que se presenta en un espacio y un tiempo concretos.
 
  Y así la pintura, en lugar de ser una versión expresiva del mundo paralizado que nos rodea, por lo menos es capaz de crear señuelos.
 
 Se conoce como RESET a la puesta en condiciones iniciales de un sistema.