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AUTORETRATO

31 / Julio / 2018

Elena Goñi en ArteSantander 2018

AUTORRETRATO, proyecto para ARTESANTANDER 2018

Peter Handke en su “Poema a la Duración” sugiere el significado del concepto de “duración”
explicando sencillamente qué no es dicha duración. Lo hace con las palabras adecuadas, de tal
forma que “el sentimiento está en la exactitud de lo narrado y no en la descripción de los
sentimientos”. Y, de alguna manera, logramos comprender lo que nos quiere transmitir.
Y así se retrata.
John Cage con su pieza 4’33” pone en evidencia la imposibilidad del silencio en términos
absolutos. Su experiencia en la cámara anecoica lo confirma. No existe el silencio absoluto.
Existen los sonidos. “La música existe por todas partes y siempre es únicamente la escucha que
se detiene y comienza”.
Entiendo el autorretrato como algo que se crea sobre la continuidad de nuestra vida. Al igual
que en la frase de Thoreau apropiada por Cage, la plástica existe por todas partes y siempre es
únicamente la mirada que se detiene y comienza, el autorretrato es la plasmación de la mirada
detenida en un punto de esta continuidad.
Pero si Cage da total libertad a los sonidos creando el entorno propicio para su escucha, yo me
inclino a traducir la mirada a pintura, como hace Handke con su escritura, intentando
aprehender la esencia del individuo sin hacer juicio de valor alguno pero desde una mirada
totalmente subjetiva.
En el proyecto “AUTORRETRATO” presento tres óleos sobre lienzo de 130x115cm y varios
óleos sobre tabla de tamaños entre 17cm y 35cm. En los tres primeros aparece la misma imagen
en diferentes momentos del día que se corresponde con lo que veo desde mi lado de la cama en
mi habitación. Las tablas hacen referencia a la visión directa que tengo de mí. Son cuadros
pintados del natural, sin ningún elemento distorsionador como espejos u objetivos de cámara o
vídeo. No existe ninguna intención de decir o evocar o sugerir.
En este AUTORRETRATO la ausencia del rostro y de la espalda viene dada por la
imposibilidad de tener una mirada directa. Sin embargo aparece el entorno de mi habitación
desde un lugar íntimo como es mi lado de la cama. Las partes que aparecen de mi cuerpo no
tienen ropa que se pueda confundir con la de otra persona y las posturas son las mías. Me
reconozco en lo que veo mucho más que en una imagen de mi cara o en el sonido de mi voz.